lunes, mayo 11, 2026

Puerto Madryn: naturaleza, historia y crecimiento en la Patagonia

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Ubicada en el Golfo Nuevo, Puerto Madryn combina experiencias naturales únicas con un rico legado histórico y un notable desarrollo urbano. La ciudad, que nació de la fusión cultural galesa y tehuelche, hoy atrae a jóvenes y familias que buscan establecerse en un entorno de crecimiento sostenido.

Puerto Madryn rodea el Golfo Nuevo y sus tranquilas aguas con brazos de tierra mientras el sol sale lentamente y un grupo de hombres y mujeres se dibujan en el horizonte con sus trajes de neopreno listos para nadar con lobos marinos. La ciudad parece solo una excusa, y lo importante, de todos modos, es ir a vivir experiencias naturales. Puede ser ese snorkel saliendo con las primeras luces del día —una hora aproximada en lancha— hacia Punta Loma, acompañados por instructores de la operadora Scuba Duba; o una velada en la Estancia San Guillermo para observar el inmenso cielo patagónico narrado apasionadamente por Nani, la guía de Patagonia Sky, en una experiencia de astroturismo. Además, en diferentes épocas del año, el avistamiento de ballenas, orcas y delfines, y la pingüinera en la estancia San Lorenzo (todo esto en Península Valdés), conforman una serie de actividades para conocer el comportamiento de cada una de estas especies en su estado natural.

La pregunta entonces es si Puerto Madryn es solo esa excusa que se discutió al inicio de esta crónica o significa otra cosa: una ciudad que nació de una fusión cultural extraordinaria y que hoy cuenta con una población trabajadora e imaginativa. Hoy Puerto Madryn es objeto de deseo de muchos jóvenes, y no tantos, que quieren establecerse definitivamente, y muchos lo logran, como lo demuestra el crecimiento exponencial de la población, por lo que la respuesta es obvia: Puerto Madryn no es excusa. Para conocer el lado B (no solo la naturaleza), se recomienda echar un vistazo a la amplia costa y elegir una de sus posadas para degustar delicias gastronómicas, con los camarones como protagonistas.

La ciudad se puede dividir en dos mitades: norte y sur, partiendo de un eje imaginario que es la intersección de las avenidas Gales y Roca. Es el punto donde comenzó la ciudad en los años 70 y terminó en el antiguo muelle. Al sur, la zona residencial; al norte el camino que conduce a Península Valdés. La guía turística, Adriana Chao, explicó que el antiguo muelle —hoy turístico— “recibió el último crucero que terminó la temporada el 1 de abril”. En la zona que va desde el centro hacia el norte se pueden ver casas mucho más sencillas que en la parte sur, pertenecientes a los que nacieron y se criaron en Puerto Madryn, propietarios de estas fincas dedicadas a la crianza de ovejas para la producción de lana Merino.

En esta zona se encuentra el monumento a la hazaña galesa, representado por una mujer, donde de un lado un grupo de hombres blancos son recibidos por los tehuelches, y del otro lado solo hombres blancos con una biblia. “La mujer lleva un vestido que se mueve con el viento patagónico, mientras que está de espaldas al mar porque viene de una isla”, dijo Chao. A pocos metros, donde se encuentra el monumento al marinero, se encuentra la playa junto al muelle donde se realizan diversas actividades sociales, siempre organizadas por el municipio, como la tradicional Festa Nacional do Cordeiro, grupos de danza local y diversos talleres. En este histórico lugar se puede ver en una esquina un edificio de ladrillo con una inscripción en círculo que dice empresa mercantil Chubut, escrita en español y galés, y a 100 metros se encuentra la terminal de ómnibus donde estaba la antigua estación del ferrocarril, cerca de una reconocida empresa que vende y produce todos los elementos para nadar bajo el agua.

“Aquí los clavadistas son muy famosos, es una actividad popular, y fue un buzo en los años 50 el que trajo a otros a vender productos y así empezó el desarrollo del turismo”, explicó el guía turístico, recordando que Puerto Madryn es la Capital Nacional del Buceo. En esta parte de la zona costera se encuentra el Museo del Hombre y el Mar, también conocido como Chalet Pujol, que perteneció a un empresario catalano-español que donó la casa a la comunidad por no tener descendencia. “Cuando llegaron los 153 galeses en 1865, el 28 de julio, día del desembarco, caminaron 100 kilómetros y fundaron la primera colonia, por donde corre el río Chubut”, describió Chao. Lleva el nombre de un ministro argentino, Rawson, porque fue él quien votó para que fueran juramentados —pese a ser protestante y no católico—, algo que otros funcionarios no compartieron.

Cuando llegaron los trabajadores de la construcción del ferrocarril 21 años después (otro 28 de julio), se asentaron en esta zona y dieron origen a la ciudad. “Empieza la construcción y crece Puerto Madryn, hasta que llega la planta de aluminio Aluar (Aluminio Argentino), la más grande de Sudamérica”, agregó. “El crecimiento más estético ha sido en el sur, donde la tierra era súper barata hasta la década de 1990. Por ejemplo, la tierra frente al mar costaba $5,000. Unos años después costó US$ 15.000 y hoy ya no está urbanización, pero donde hay terreno, por eso también se está empezando a construir en la zona norte”, explicó. La ciudad debe su nombre al último Barón de Madryn, Sir Love Jones-Parry, quien tuvo un castillo cerca de la localidad.

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