viernes, mayo 29, 2026

Nuevas pautas en Santa Fe para evitar que grasas de comercios obstruyan cloacas

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El Concejo Municipal de Santa Fe modificó la ordenanza de habilitación comercial para exigir sistemas de retención de grasas en locales gastronómicos, con el objetivo de reducir obstrucciones en la red cloacal.

El Concejo Municipal de Santa Fe sancionó una modificación a la Ordenanza N° 12.864/2022, que establece nuevas pautas para la gestión de aceites vegetales y grasas de fritura usados (AVUs) en locales comerciales de la ciudad. La medida, que complementa la Ordenanza N° 13.124 aprobada semanas atrás, prohíbe arrojar estos residuos en desagües cloacales y en la vía pública.

Según el texto aprobado, se incorporó un párrafo al artículo 58 bis de la normativa de habilitaciones. Allí se indica que en los procedimientos de habilitación de locales comerciales, el Ejecutivo municipal deberá informar que se debe cumplir con la gestión de aceites y grasas según lo establecido en la Ordenanza N° 13.124. Además, el municipio deberá tramitar el permiso de vuelco de vertidos emitido por Aguas Santafesinas S.A. (ASSA), en cumplimiento del artículo 62 de la Ley Provincial N° 11.220.

La disposición implica que los comercios dedicados a la elaboración de alimentos, como restaurantes, bares y casas de comidas, deberán instalar sistemas de retención o tratamiento de grasas, aceites y otros residuos que puedan afectar el funcionamiento de la red cloacal.

Durante la sesión, el concejal Lucas Simoniello, autor de la iniciativa, declaró: “Hemos mantenido diálogo con el resto de los concejales y autoridades de ASSA. Lo que sancionamos tiene relación tanto con un requisito clave a la hora de la habilitación de un local, como con el deber de informar algo tan esencial e importante como es el tratamiento de las grasas”.

Simoniello agregó que un establecimiento dedicado a la producción de alimentos puede generar hasta 40 kilos de grasa por día, equivalente al residuo de 400 unidades de viviendas unifamiliares. “Los referentes del rubro saben que es un deber que nosotros legislemos esto, no sólo para que ellos puedan trabajar mejor, sino para que puedan prever que a la hora de invertir, deben incluir un sistema de tratamiento de grasas”, sostuvo.

El concejal también ofreció un dato sobre los costos de desobstrucción: “Dos millones de pesos salen las 8 horas de contrato de un camión para desobstruir una cloaca. Y a veces no se puede desobstruir porque la fuerza que genera el camión hace que se rompan los caños”.

La normativa busca que los comercios cuenten con graseras o sistemas de tratamiento previo para evitar que las grasas terminen en los desagües cloacales, lo que genera obstrucciones y afecta tanto a comerciantes como a vecinos.

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