A dos días del inicio de la Copa del Mundo, el gobierno mexicano despliega más de 100.000 efectivos de seguridad, mientras diversas protestas sociales amenazan con afectar la movilidad y el desarrollo del evento.
México ha implementado un operativo de seguridad que incluye el despliegue de más de 100.000 soldados, marinos, guardias nacionales y policías en Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y los principales destinos turísticos, según informaron fuentes oficiales. Hasta este martes, la presencia de estos efectivos era aún discreta, incluso en los aeropuertos.
En el centro de Ciudad de México se observan vallas metálicas que protegen comercios y edificios, así como calles bloqueadas por tiendas de campaña de manifestantes. Numerosos policías antidisturbios cerraron el paso a protestas de maestros que intentaban llegar al Estadio Azteca y mantienen cercado el Zócalo capitalino, plaza donde se ubica el palacio presidencial y que desde el jueves alojará el festival futbolístico más grande del país.
La Policía capitalina intensificó los controles en las principales vías de entrada a la ciudad y decomisó pequeños explosivos caseros en colectivos de manifestantes. Las protestas, que van desde sindicales hasta las de familiares de desaparecidos, amenazan con bloquear la ciudad.
“La inauguración está garantizada, no hay problema”, declaró la presidenta Claudia Sheinbaum, y añadió: “El Mundial se va a disfrutar”.
El evento representa un desafío de seguridad sin precedentes para la FIFA y los tres países coanfitriones —Estados Unidos, México y Canadá—. México enfrenta el reto adicional de evitar que se repitan situaciones de violencia como la ocurrida tras la muerte del líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación en febrero o el tiroteo en las pirámides de Teotihuacán en abril.
“Tiene que haber una estrategia muy puntual para no dejar de proteger algunas zonas (de alta actividad del crimen organizado) y que haya seguridad en el entorno de la fiesta futbolera”, sostuvo Rogelio Barba, académico de la Universidad de Guadalajara.
En los últimos días circularon mensajes en redes sociales en los que supuestos criminales piden no entorpecer el Mundial. Según Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano, estos mensajes responden a una lógica criminal: si un extranjero es secuestrado o desaparecido, “el Estado mexicano estaría obligado por la presión internacional a hacer algo y hacer algo es poner en riesgo la estabilidad de un grupo delictivo”.
Rivas señaló que hacer creer que la situación con los cárteles está bajo control puede generar una falsa sensación de seguridad y que algunos visitantes tomen riesgos evitables, como adentrarse en barrios peligrosos, comprar droga o contratar servicios sexuales gestionados por criminales.
La fiscalía federal abrió un micrositio que indica cómo y dónde denunciar delitos, pero Rivas consideró que falta informar sobre prácticas como los secuestros virtuales o la corrupción policial.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, afirmó que tiene “absoluta confianza” en México.
