Sindicatos docentes y estatales de Santa Fe rechazaron la implementación del Sistema Integrado de Salud Laboral (Sipsal), que centralizará licencias médicas y será operado por una empresa privada. El gobierno provincial defiende la medida como una modernización digital.
La polémica en torno al sistema de salud laboral de los trabajadores del Estado provincial sumó un nuevo capítulo. Gremios docentes y estatales reiteraron críticas a la próxima implementación del Sistema Integrado de Salud Laboral (Sipsal), una herramienta con la que el gobierno de Santa Fe busca centralizar la atención médica y reducir los niveles de ausentismo.
La licitación para la gestión de las licencias médicas tuvo como único oferente a la empresa SML Consultores Médicos SA, del Grupo Werthein, que superó la evaluación técnica y se encuentra en la etapa final de análisis económico. Según los planes oficiales, el Sipsal debutará en agosto y la docencia será uno de los últimos sectores en incorporarse.
Desde el gobierno provincial defendieron la iniciativa desde el inicio de año, presentándola como una “modernización” tecnológica necesaria para integrar historias clínicas y unificar el abordaje de las licencias de corta y larga duración, considerado “fragmentado” y carente de estadísticas confiables.
El cambio de modelo implica pasar de la autogestión actual —donde el trabajador notifica la afección y presenta el certificado de su médico o una guardia— a un sistema digitalizado. Bajo la nueva modalidad, el empleado deberá reportarse por teléfono o mediante una aplicación, y un profesional de la empresa adjudicada lo contactará para evaluar el cuadro, diagnosticar y cargar los días de licencia directamente en el sistema.
Este lunes, Amsafé emitió un documento donde sostiene que la salud laboral deja de ser un derecho para convertirse en un mecanismo de control. “Con esto se consolida una lógica donde la enfermedad es observada desde la sospecha y no desde el cuidado”, señalaron en el escrito.
Adriana Monteverde, delegada de Amsafé San Lorenzo, afirmó que el Sipsal persigue “puro y exclusivamente el control” en lugar de revisar las causas del malestar docente, como las condiciones edilicias, el pluriempleo, los salarios degradados o el impacto del presentismo. “Los docentes sostenemos la escuela todos los días en condiciones cada vez más precarias. Vamos a trabajar enfermos con tal de no perder el presentismo, que termina siendo una parte muy importante de nuestros salarios bajos”, declaró.
En Rosario, Franco Casasola, delegado escolar de Amsafé y referente del PTS en el Frente de Izquierda, cuestionó que se delegue en manos privadas la administración de un área sensible. “El gobierno presenta esto como una modernización, pero en realidad es una herramienta de control del ausentismo en manos de un privado con intereses económicos”, sostuvo. “Cuando te enfermes ya no irá tu médico de confianza, sino que una empresa decidirá, por medio de una aplicación, si tu enfermedad justifica faltar o no”, agregó.
