sábado, agosto 29, 2026

Carina Kaplan: “No se puede separar lo afectivo del aprendizaje cognitivo; somos seres integrales”

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La pedagoga Carina Kaplan visitó Santa Fe para participar de una mesa de diálogo organizada por Cemupro y la diputada Gisel Mahmud. En su último libro, “Educar en la empatía”, aborda la relación entre las emociones y el aprendizaje en la escuela.

La pedagoga Carina Kaplan estuvo esta semana en la ciudad de Santa Fe, invitada por el Cemupro y la diputada Gisel Mahmud, en el marco de una mesa de diálogo sobre una futura ley de educación provincial. Durante su visita, la especialista presentó su libro “Educar en la empatía” (Paidós) y dialogó sobre la importancia de las emociones en el proceso educativo.

Kaplan es doctora en Educación por la Universidad de Buenos Aires, profesora de Sociología de la Educación en la Universidad Nacional de La Plata e investigadora del Conicet. Fue reconocida con el diploma al mérito de los Premios Konex 2026 en Educación, distinción que recibirá en septiembre. La pedagoga calificó el reconocimiento como “un honor” y una oportunidad para reivindicar el valor de la escuela, la ciencia y la investigación “en un contexto de desfinanciamiento y desacreditación”, especialmente en el ámbito de las Humanidades.

En la entrevista, Kaplan explicó el concepto de “justicia afectiva” que desarrolla junto a otros investigadores. “El interés de nuestras investigaciones es poder mostrar cómo la escuela, bajo ciertas condiciones, puede transformarse en un refugio simbólico para las infancias y las juventudes”, afirmó. Y agregó: “En un contexto en donde los niños y los jóvenes están atravesados por el dolor social, la cuestión es preguntarse qué lugar ocupa la escuela en los procesos de reparación de las heridas sociales”.

La investigadora señaló que la soledad es una de las emociones más asociadas al sufrimiento. “Nosotros estamos estudiando cómo es que los niños están tanto tiempo en soledad conectados con las máquinas, y tan poco tiempo conectados con el lazo humano. Y cómo la escuela es una de las pocas instituciones que permite el encuentro con el otro, aprender a sentir al otro”, sostuvo.

Respecto a la relación entre afectividad y aprendizaje, Kaplan declaró: “Suelo decir que un niño que está bajo formas de sufrimiento social no puede aprender matemática, pero no porque tenga una dificultad en las tareas ni en la apropiación de ese conocimiento, sino porque hay algo ahí que le genera malestar, que no puede conectar con los otros ni con su propia experiencia emocional”.

La pedagoga también se refirió a la necesidad de que la escuela contrarreste la cultura digital. “Estamos en sociedades donde el respeto es un bien muy escaso. Entonces ver cómo hacer para incrementar las relaciones de respeto, las relaciones de solidaridad en la escuela”, indicó.

Kaplan subrayó que la dimensión afectiva es inherente al oficio de enseñar. “La función afectiva no es una función que se adicione al oficio de enseñar, es inherente al mismo”, afirmó. Y añadió: “Yo creo que la dimensión afectiva es central para comprender el oficio docente como un oficio de resistencia, contracultural, que salva vidas”.

Finalmente, la especialista destacó la importancia de que los docentes reciban acompañamiento. “El docente, primero, necesita formarse, capacitarse en la comprensión de las experiencias emocionales o los procesos socioafectivos en la escuela, como procesos de reparación. Pero, por otro lado, es importante que haya otros actores que acompañen, que ayuden al docente a tramitar”, señaló.

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