Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA señala que el 27,4% de los hogares urbanos recurrió a préstamos para cubrir gastos corrientes, con mayor incidencia en sectores pobres y vulnerables.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) presentó el informe “Pedir prestado para cubrir los gastos habituales”, elaborado por los investigadores Agustín Salvia e Iñaki González. El estudio indica que el 27,4% de los hogares en aglomerados urbanos relevados recurrió a familiares, amigos, financieras u otras fuentes para sostener su economía cotidiana.
Según el informe, esa necesidad se concentró en hogares con ingresos más bajos o insuficientes: en los hogares pobres, en aquellos que percibían que sus ingresos no alcanzaban y en los estratos socioeconómicos más bajos. El documento aclara que no se trata de crédito destinado a adelantar la compra de un bien durable o financiar un consumo extraordinario, sino de dinero prestado para cubrir gastos habituales.
“Cuando el crédito deja de adelantar un consumo durable y empieza a cubrir el presupuesto ordinario, cualquier pérdida de ingreso, aumento de gastos fijos o encarecimiento de la refinanciación reduce rápidamente la capacidad de pago”, sostiene el informe.
Las conclusiones del ODSA contrastan con declaraciones del presidente Javier Milei. En agosto, consultado sobre la situación de los hogares que recurren al crédito o tienen dificultades para llegar a fin de mes, Milei rechazó la posibilidad de una intervención estatal para asistir a los deudores, al considerar que se trata de “un problema entre privados”. El mandatario atribuyó parte del problema al consumo financiado durante el Mundial y señaló que muchas personas “se compraron televisores para ver el Mundial y después veían si pagaban o no”.
El informe detalla que entre los hogares pobres, el 44,4% tuvo que pedir dinero prestado para cubrir gastos habituales, frente al 22,4% de los hogares no pobres. En los hogares que manifestaron estrés económico (percepción de que los ingresos no alcanzan), el 49,2% recurrió a préstamos, mientras que entre quienes no manifestaban esa situación el porcentaje fue del 13,3%.
Por estrato socioeconómico, el 11,8% de los hogares del estrato medio-alto pidió dinero prestado, proporción que ascendió al 23,2% en el medio-bajo, al 32,5% en el bajo y al 47,5% en el muy bajo. Entre los hogares pobres que además percibían que sus ingresos no alcanzaban, el 55,8% pidió dinero prestado para afrontar gastos habituales.
En el análisis territorial, el resto urbano registró la mayor proporción de hogares que recurrieron al endeudamiento para gastos habituales (30,6%), seguido por el conurbano bonaerense (29,7%) y las otras grandes áreas metropolitanas (26,5%). La Ciudad Autónoma de Buenos Aires presentó el nivel más bajo, con el 12,8%.
El estudio aclara que no releva montos solicitados, tasas, instrumentos utilizados, carga financiera ni incumplimientos posteriores. Según los investigadores, la respuesta requiere recuperar ingresos y empleo, mejorar la evaluación de la capacidad de pago, garantizar información clara sobre el costo financiero y generar mecanismos tempranos de refinanciación.
