La FAO estima que anualmente se pierden o desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos en el mundo. Una especialista en calidad detalló pautas de organización y conservación para reducir el desperdicio en los hogares.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a nivel mundial se pierden o desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos cada año, lo que equivale a un tercio de toda la producción destinada al consumo humano.
Eugenia Bozzoni, jefe de calidad de Aramark Argentina, compañía especializada en servicios de alimentación, declaró: «Muchas veces el problema no es la cantidad de alimentos que compramos, sino cómo los gestionamos en casa. Organizar bien la heladera, entender la vida útil de cada ingrediente y aplicar técnicas sencillas de conservación permite cuidar el presupuesto familiar, evitar riesgos para la salud y reducir el desperdicio».
¿Cuánto duran realmente los alimentos en la heladera?
Conocer los tiempos promedio de conservación resulta fundamental para planificar el consumo y evitar descartar comida de manera apresurada:
- Carnes crudas: de 2 a 3 días. Deben mantenerse siempre en recipientes cerrados para evitar goteos.
- Comidas cocidas y sobras: hasta 3 o 4 días como máximo.
- Lácteos abiertos: entre 5 y 7 días.
- Huevos: hasta 3 semanas si se conservan refrigerados.
- Frutas y verduras: entre 3 y 10 días, según el tipo y la forma de almacenamiento.
Cómo organizar la heladera de forma eficiente
El orden dentro de la heladera cumple un rol técnico esencial para garantizar la correcta circulación del frío y prevenir la contaminación cruzada:
- Estantes superiores e intermedios: espacio ideal para alimentos cocidos, preparaciones listas para consumir, lácteos y fiambres.
- Estante inferior: zona asignada a carnes crudas, siempre bien selladas para evitar que sus jugos entren en contacto con otros insumos.
- Cajones: destinados a frutas y verduras, idealmente separadas entre sí.
- Uso de envases y rotulado: guardar las sobras en recipientes transparentes y colocar los productos más antiguos al frente ayuda a visualizarlos con facilidad para consumirlos primero.
Recomendaciones prácticas para prolongar la frescura
Con pequeños cambios en la manipulación cotidiana es posible extender la durabilidad de varios insumos:
- Hojas verdes (lechuga, espinaca): conservarlas lavadas, bien secas y envueltas en papel absorbente dentro de un contenedor hermético.
- Limones: guardarlos sumergidos en un frasco con agua dentro de la heladera para mantener su jugosidad por más tiempo.
- Bananas: separarlas del racimo o congelarlas en rodajas cuando alcancen un grado alto de maduración.
- Manzanas: mantenerlas alejadas de otras frutas, ya que liberan etileno, un componente natural que acelera la maduración de los alimentos vecinos.
- Paltas: si están abiertas, rociar la superficie con jugo de limón, cubrir con film al contacto y conservar con el carozo. Ante un exceso de paltas maduras, se pueden triturar con unas gotas de limón y congelar en porciones.
