El partido de vuelta se jugará el 20 de octubre en el estadio administrado por el consorcio Fla-Flu. La Conmebol impide que Vasco sea local en Sao Januario por capacidad insuficiente.
La Justicia de Río de Janeiro autorizó este viernes la utilización del estadio Maracaná para el partido de vuelta de la semifinal de la Copa Sudamericana entre Vasco da Gama y Boca, que se disputará el martes 20 de octubre.
La decisión fue tomada por el juez Marco Antônio Ibrahim, presidente de la 23ª Cámara de Derecho Privado del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro. El magistrado ordenó al consorcio Fla-Flu, que administra el estadio, que lo ponga a disposición del conjunto local.
El consorcio había denegado previamente la solicitud de Vasco para utilizar el Maracaná, con el argumento de preservar el campo de juego. El 14 de octubre, Fluminense recibirá a Palmeiras por la ida de la semifinal de la Copa Libertadores, y el 22 de octubre, Flamengo será local ante Estudiantes de La Plata por la revancha del mismo torneo.
La Conmebol impide que Vasco da Gama sea local en su estadio, Sao Januario, porque para esta instancia exige una capacidad mayor a 30.000 espectadores y asegurar al visitante un mínimo de 4.000 localidades. El Sao Januario tiene capacidad para 26.000 personas. Por este motivo, Vasco solicitó jugar en el Maracaná, y tampoco aceptó ser local en el Nilton Santos, estadio de Botafogo, que tiene césped sintético.
Para fundamentar su resolución, el juez tuvo en cuenta los informes del Batallón Especializado de Prevención en Estadios (BEPE) de la Policía Militar y las recomendaciones del Ministerio Público de Río de Janeiro. Ambos organismos consideraron que el Maracaná era la alternativa más adecuada para garantizar la seguridad del encuentro, que tendrá una importante concurrencia de público y contará con la presencia de hinchas argentinos.
Uno de los puntos centrales de la resolución fue que los argumentos vinculados con la preservación del campo de juego no debían prevalecer sobre las garantías de seguridad pública. Además, el magistrado señaló una diferencia de trato hacia Vasco en comparación con Flamengo y Fluminense, los clubes que administran el estadio.
El conflicto se había intensificado en los últimos días, después de que Vasco recibiera negativas para utilizar el Maracaná. Ante ese escenario, la dirigencia encabezada por Pedrinho recurrió a la Justicia para intentar garantizar que el encuentro se disputara en ese estadio.
El club también había evaluado otras alternativas, entre ellas la posibilidad de jugar en Brasilia o Manaos. Sin embargo, la dirigencia decidió mantener la disputa dentro del estado de Río de Janeiro y concentró sus esfuerzos en conseguir la autorización para utilizar el Maracaná.
Boca vuelve al Maracaná después de tres años, cuando perdió la final de la Copa Libertadores en tiempo suplementario por 2-1 ante Fluminense. El equipo que conduce Rodolfo Arruabarrena busca el boleto a la final del torneo que conquistó en 2004 y 2005.
