jueves, octubre 22, 2026

Buenos Aires suma experiencias de tecnología, cultura y recorridos urbanos

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TUMO Chacarita, Mafalda Inmersiva y el bus turístico integran una oferta que combina aprendizaje, historieta y visitas guiadas en la capital argentina.

Buenos Aires es una ciudad de contrastes, donde la historia convive con las transformaciones del presente. Entre sus avenidas, edificios emblemáticos y barrios tradicionales, también hay espacios que permiten asomarse a los cambios en la educación, la tecnología y las formas de acercarse a la cultura.

Con propuestas que combinan aprendizaje, cultura y recorridos urbanos, la capital argentina renueva su oferta para los visitantes de todas las edades.

En una recorrida por la capital argentina, El Litoral visitó TUMO Chacarita, un centro de tecnologías creativas destinado a adolescentes; conoció Mafalda Inmersiva, una propuesta que traslada el universo de Quino a un entorno multisensorial, y recorrió parte de la ciudad a bordo del bus turístico.

Aunque se trata de experiencias diferentes, cada una ofrece una perspectiva particular. TUMO invita a pensar cómo se transforma el aprendizaje en una sociedad cada vez más digitalizada. Mafalda Inmersiva recupera un clásico de la historieta argentina mediante nuevos recursos tecnológicos. El bus turístico, en tanto, permite observar la diversidad urbana y conectar algunos de los principales puntos de interés porteños.

Las tres propuestas se inscriben en una ciudad que recibe millones de visitantes al año y que, al mismo tiempo, busca mantener una agenda activa de innovación, cultura y actividades para públicos diversos.

TUMO, tecnología y nuevas formas de aprender

¿Cómo se prepara a los adolescentes para un mundo atravesado por la tecnología y la inteligencia artificial? En Chacarita, TUMO propone una respuesta desde la educación y la creatividad. Es un centro destinado a jóvenes de entre 12 y 18 años, donde pueden explorar disciplinas como fotografía, producción musical y cinematográfica, programación e inteligencia artificial.

El proyecto nació en Armenia a partir de un grupo de chicos que se reunía en una plaza para desarrollar proyectos vinculados con la programación. Impulsada por dos filántropos armenios, la iniciativa creció hasta convertirse en una red internacional con presencia en más de 20 países. “De ahí surgió el nombre que hoy identifica a centros de todo el mundo”, explicó Milagros Polanco, directora de TUMO Chacarita.

En la Ciudad de Buenos Aires funcionan tres sedes: Barracas, Núñez y Chacarita, esta última inaugurada en agosto de 2026. Entre las tres reúnen alrededor de 5.000 adolescentes. “En el centro de Chacarita tenemos alrededor de 2.000 chicos que están participando y contamos con capacidad para expandirnos hasta los 7.000”, precisó Polanco.

La propuesta gratuita funciona como una actividad extracurricular: los jóvenes eligen participar según sus intereses y asisten cuatro horas semanales, distribuidas en dos encuentros. “Los chicos eligen venir a TUMO de la misma manera que pueden elegir hacer fútbol, hockey o gimnasia artística”, señaló la directora. La inscripción se realiza mediante la plataforma Mi Buenos Aires.

En Chacarita, la ubicación también fue pensada para facilitar el acceso, con cercanía al tren, el subte y numerosas líneas de colectivos. La iniciativa busca acercar herramientas tecnológicas a los adolescentes y ofrecerles un espacio para experimentar, desarrollar habilidades y vincular la creatividad con las disciplinas que ganan protagonismo en el mundo actual.

Mafalda Inmersiva: el universo de Quino en otra dimensión

Del aprendizaje tecnológico al encuentro con la cultura popular, Mafalda Inmersiva propone una experiencia diferente en el Centro Cultural Recoleta. La muestra traslada al espacio físico el universo de uno de los personajes más reconocidos de la historieta argentina.

Con proyecciones de 360 grados, video mapping, sonido envolvente, realidad virtual, pantallas interactivas y esculturas volumétricas, la propuesta transforma las viñetas en un recorrido multisensorial.

Las animaciones fueron desarrolladas por un equipo internacional con base en Argentina, España e Inglaterra, respetando los trazos y los textos originales de Quino. La intención es dar movimiento a las tiras sin perder la identidad que convirtió a Mafalda y sus personajes en referentes de distintas generaciones.

La experiencia propone un encuentro entre la memoria y las nuevas tecnologías: quienes crecieron leyendo las historietas pueden reencontrarse con ese mundo desde otra perspectiva, mientras que los más jóvenes tienen la posibilidad de descubrirlo mediante recursos interactivos.

El bus turístico: una mirada panorámica de Buenos Aires

Para completar el recorrido, el bus turístico permite reconocer la diversidad de la ciudad desde una perspectiva panorámica. Sus circuitos conectan barrios, monumentos, espacios culturales y sectores emblemáticos, con la posibilidad de descender para visitar los lugares que despierten mayor interés.

Los servicios amarillo y rojo cuentan con recorridos diferentes y funcionan bajo la modalidad hop-on hop-off: durante la vigencia del pase, los pasajeros pueden subir y bajar en las paradas habilitadas. Entre los puntos incluidos en los circuitos aparecen Plaza Congreso, Avenida de Mayo, San Telmo, La Boca, Caminito, Puerto Madero, el MALBA, el Planetario y el Museo Nacional de Bellas Artes.

A bordo, una audioguía disponible en varios idiomas aporta información histórica y curiosidades sobre los lugares que se observan durante el trayecto. Los servicios también cuentan con recursos de accesibilidad para personas con discapacidad motriz y contenido en lengua de señas argentina. El bus funciona como una forma de reconocer la escala de Buenos Aires y conectar sus postales más conocidas, desde los barrios históricos hasta los espacios culturales y las áreas de desarrollo más reciente.

Una ciudad que también se descubre en sus transformaciones

Buenos Aires reúne propuestas que van más allá de sus atractivos tradicionales. La visita a TUMO Chacarita permite observar cómo la educación busca incorporar herramientas tecnológicas y nuevas formas de aprendizaje; Mafalda Inmersiva muestra de qué manera la innovación puede renovar el vínculo con una obra cultural, y el bus turístico ofrece una mirada amplia sobre los barrios y paisajes que definen a la ciudad.

Son experiencias distintas, pero tienen un punto en común: invitan a mirar lo conocido desde otra perspectiva. En una capital donde conviven la historia, la creatividad y los cambios tecnológicos, descubrir la ciudad también puede significar comprender cómo se transforma la manera de aprender, contar historias y recorrer el espacio urbano.

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