La norma establece sanciones para quienes afecten a animales silvestres en la costa y fija una distancia mínima de 150 metros para el sobrevuelo de drones. La medida se aceleró tras la instalación de una elefanta marina y su cría en La Perla.
El Concejo Deliberante de General Pueyrredón aprobó una ordenanza que establece multas para quienes molesten o afecten a animales salvajes en la costa o en cualquier otro lugar del distrito. La iniciativa había sido presentada a comienzos de abril y se convirtió en norma vigente en los últimos días.
La ordenanza advierte que se debe respetar una distancia prudente con los animales y establece condiciones para el sobrevuelo de drones, que deben permanecer a no menos de 150 metros para no provocar condiciones que estresen o alteren la vida normal de estas especies.
La medida se aceleró tras la instalación de una elefanta marina y su cría en el extremo norte de las playas de La Perla, que se convirtieron en atracción para vecinos y turistas. Días después, un tercer elefante marino juvenil de unos dos años recaló en las mismas arenas, frente al ex Asilo Unzué.
El concejal Ariel Bordaisco, presidente del bloque UCR + Nuevos Aires e impulsor de la ordenanza, declaró: “Cuando un lobo marino, un elefante marino u otro animal silvestre aparece en nuestras playas, lo que corresponde es respetar su espacio y no intervenir”. Bordaisco apuntó a difundir y promocionar la norma para que llegue a la mayor cantidad de gente posible.
Aún queda por determinar la autoridad de aplicación y la dimensión de la sanción para estos casos. Se estima que regirá por el Código Contravencional. En el caso de multas económicas, los fondos recaudados se deberán destinar a programas de protección, prevención y erradicación del maltrato animal.
Entre los antecedentes que inspiraron la medida se recuerda la muerte de un cachorro de delfín en Santa Teresita en 2016, rescatado en las orillas por bañistas que lo manipularon para grabarse en videos y tomarse fotos. También se registraron casos similares con pingüinos y cachorros de lobo marino.
En temporada, los guardavidas delimitan con sogas un perímetro de seguridad alrededor de los animales y, si estos se mueven hacia donde hay gente, se amplía ese perímetro y se pide a los bañistas que se reubiquen. Fuera de temporada, interviene el área de Guardafaunas y Reservas Naturales junto a Defensa Civil, que despliega cintas sobre un amplio territorio de playa reservado a los animales y pide a la gente mantenerse a distancia, no molestarlos con ruidos, no arrojarles comida y no acercarse con perros.
Con el mismo objetivo, ya se implementó un protocolo para no afectar a las ballenas francas, que tienen presencia en estas costas entre mayo y octubre, con perímetros de distancia para embarcaciones y deportistas.
