El volante campeón con Rosario Central, que se marchó a Independiente sin despedirse en el campo, fue ovacionado por la hinchada canalla antes del partido del domingo.
Ignacio Malcorra volvió a pisar el césped del Gigante de Arroyito, pero esta vez con la camiseta de Independiente, club en el que podría cerrar su carrera. El campeón con Rosario Central no había tenido la oportunidad de despedirse de los hinchas en su anterior estadía, y este domingo, de alguna manera, lo logró.
Malcorra no solo obtuvo dos títulos con Central, sino que también se ganó clásicos con sus goles. Su ausencia en el equipo durante este año fue difícil de disimular, ya que era un jugador plenamente compenetrado con el funcionamiento de un equipo que salía de memoria. Sin embargo, el final de 2025 fue inesperado: ya clasificado a los octavos de final y con el primer puesto de la tabla general asegurado, jugó todo el partido de la última fecha del Clausura sin ser preservado por Ariel Holan y fue expulsado. Esto le impidió disputar los playoffs ante Estudiantes, donde Central fue finalmente eliminado. La expulsión ocurrió después del partido, al reavivar un tumulto que ya había terminado. Luego, al no llegar a un acuerdo para renovar su contrato, se fue a Independiente.
Apenas ingresó al campo para el calentamiento previo, recibió el afecto de los hinchas. Y cuando el equipo salió a la cancha, desde los cuatro costados se escuchó el canto: “Olé, olé, olé, olé, Nachooooooo, Nachooooooo…”. También fue muy aplaudido cuando el relator del estadio mencionó su nombre al dar la formación de Independiente. Después del saludo protocolar, el club le realizó un homenaje consistente en un cuadro con la camiseta canalla que usó, con el número 10 en la espalda, aquel que eligió especialmente durante una pretemporada en Chile bajo la dirección de Miguel Ángel Russo.
