La tasa de desocupación se mantuvo en 7,8%, pero el empleo formal cayó y la informalidad alcanzó el 44,2%, según informes del CEPA y el IIEP.
El mercado laboral argentino atraviesa un escenario complejo por el crecimiento del empleo informal y del monotributo, mientras se reducen los puestos de trabajo formales, según informes del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA-Conicet.
La tasa de desocupación se ubicó en el 7,8% en el primer trimestre del año, mostrando estabilidad respecto al 2025, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, la economía argentina perdió 216.321 puestos de trabajo privados registrados, lo que representa una merma del 3,4%. En el sector industrial se perdieron casi 81.000 puestos desde septiembre de 2023, de los cuales alrededor de 48.000 corresponden a los últimos doce meses y casi 5.000 al último mes, detalló el IIEP en base a datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
El declive del empleo protegido fue compensado parcialmente por un incremento de 165.542 nuevos monotributistas, un crecimiento del 8% en el período analizado de la gestión de Javier Milei. Al respecto, desde CEPA indicaron que dicho incremento “no debe leerse como un aumento del espíritu emprendedor sino de una necesidad creciente de los trabajadores de complementar ingresos en algunos casos, o directamente suplir la pérdida de puestos de trabajo”.
En el primer trimestre de 2026, la tasa de empleo no registrado escaló al 44,2%, el nivel más alto de los últimos años. Entre el primer trimestre de 2024 y el de 2026, se crearon 603.600 empleos informales, mientras que se perdieron 246.000 puestos registrados, según datos del INDEC.
Desde CEPA indicaron que “esto significa que más de cuatro de cada diez trabajadores ocupados se desempeñan en condiciones de informalidad, sin acceso a derechos laborales básicos, aportes jubilatorios, cobertura de salud, licencias pagas o mecanismos de protección frente al desempleo”.
El informe del CEPA sostiene que las economías de plataforma (apps de delivery y movilidad) distorsionan las estadísticas oficiales, ya que la metodología del INDEC considera “ocupado” a quien trabaje al menos una hora semanal. La entidad expresó que “esta relación de dependencia encubierta permite a las empresas de plataforma operar sin las responsabilidades propias de un empleador, mientras que estadísticamente los trabajadores son registrados como autónomos, fragmentando aún más las identidades laborales”.
La crisis laboral afecta mayormente a la población femenina (8,3%), que supera a la de los varones (7,5%). La desocupación juvenil bajó levemente (15,5% en mujeres y 14,6% en hombres), pero aún triplica la de la población adulta de entre 30 y 64 años (6,2% en mujeres y 5,2% en hombres). La presión sobre el mercado de trabajo, que suma a desocupados, subocupados y ocupados que buscan otro empleo, alcanzó al 30,7% de la población en el primer trimestre del año, un incremento interanual del 3,5%.
