El Centro de Economía Política Argentina (Cepa) cuestionó la medida anunciada por el ministro Luis Caputo que flexibiliza las condiciones para que los bancos presten dólares a empresas que no generan divisas. El centro de estudios advirtió sobre posibles efectos procíclicos en el mercado cambiario y señaló que la iniciativa requeriría pasar por el Congreso.
El Centro de Economía Política Argentina (Cepa) expresó dudas sobre el impacto de la flexibilización del crédito en dólares anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y advirtió sobre los riesgos de otorgar préstamos en moneda extranjera a empresas que no generan divisas.
En su último reporte financiero, el Cepa sostuvo que “en una economía bimonetaria como la Argentina, es prudencial focalizar el crédito en dólares a aquellos que generen divisas, resguardando el riesgo de descalce”. Además, indicó que “un préstamo en dólares tomado por sujetos que no generan las divisas para pagar el capital y sus intereses tiene un efecto procíclico en el mercado cambiario, aumentando la volatilidad y la presión sobre el tipo de cambio”.
El centro de estudios también señaló que esta situación aumenta la fragilidad del sistema frente a retiros de depósitos, “en un contexto en que el Banco Central no cuenta con las reservas suficientes como para ofrecer un respaldo frente a desequilibrios y descalces”.
Según el Cepa, el gobierno “parecería reconocer las limitaciones e inconsistencias de su política” y por eso impulsa medidas para flexibilizar el crédito en dólares. Caputo anunció el jueves en conferencia de prensa que los bancos podrán prestar a cualquier empresa hasta alcanzar el límite de 15% de los depósitos en moneda extranjera. Esto habilita, según el ministro, un universo de alrededor de u$s 5.800 millones prestables.
El Cepa recordó que “la ley de presupuesto votada en el año 2009 dicta en su artículo 63 que la constitución de depósitos en moneda extranjera en cuentas a la vista y depósitos a plazo está permitida siempre que se destinen exclusivamente a la financiación a prestatarios que tengan ingresos habituales provenientes de operaciones de comercio exterior y actividades vinculadas”. Por lo tanto, la iniciativa requeriría pasar por el Congreso.
El gobierno ya avanzó en la flexibilización del crédito en dólares. Por un lado, el Banco Central permitió a las entidades otorgar préstamos en moneda extranjera al sector privado no exportador, siempre que el fondeo en divisa provenga de la emisión de una Obligación Negociable de plazo superior a un año. Por otro, amplió el universo prestable mediante el permiso al financiamiento a empresas con ingresos en moneda local que acrediten garantías por parte de una empresa exportadora.
Durante la gestión de Javier Milei, el stock de créditos en dólares creció desde u$s 3.500 millones a fines de 2023 hasta u$s 24.800 millones a fines de julio de 2026, y solo en los primeros seis meses de este año aumentó 33,5%. El Cepa apuntó que la nueva flexibilización apunta a intentar una reactivación del crédito y ganar “un poco de oxígeno adicional en lo cambiario, con un mayor flujo de dólares en el mercado libre de cambios”.
El centro de estudios aclaró que esta desregulación “no necesariamente mejoraría la demanda de dinero, dado que, aunque los préstamos crean depósitos en moneda local, lo que define es la permanencia de esos pesos y, justamente, el deudor asumió una obligación en moneda extranjera y tendrá que re-dolarizarse”. Además, señaló que “eventualmente, podrían reactivar el crédito y reducir el costo de financiamiento, pero profundizando la dinámica binaria del consumo entre los sectores de bajos y altos ingresos, que son aquellos con mayor acceso a estos préstamos”.
