martes, septiembre 1, 2026

Maribel Verdú presenta “Bajo tus pies” y reflexiona sobre el poder del cine

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La actriz española Maribel Verdú protagoniza el thriller “Bajo tus pies”, dirigido por el argentino Cristian Bernard, que se estrena en Argentina. En una entrevista, Verdú habla sobre su personaje, el miedo a los vecinos y el papel del cine en la sociedad actual.

La película “Bajo tus pies”, dirigida por el argentino Cristian Bernard, llega a la Argentina con la actriz española Maribel Verdú como protagonista. El filme, un thriller, sigue la historia de Isabel, una madre que se muda con sus hijos a un nuevo edificio en busca de una vida más accesible y pronto descubre que la aparente tranquilidad del lugar esconde algo inquietante.

En una entrevista, Verdú explicó que lo que más le interesó del personaje es que “es una mujer absolutamente real, vulnerable y reconocible”. Según la actriz, Isabel “no es una heroína de acción; es una madre que toma una decisión puramente práctica para darle un respiro económico y emocional a su familia, y de repente el suelo que pisa empieza a ceder”. Sobre el viaje psicológico del personaje, señaló que “el instinto de protección maternal choca con la duda de si lo que ocurre es real o si el estrés y el aislamiento le están jugando una mala pasada”. Para Verdú, “el terror más perturbador no viene de monstruos lejanos, sino de cómo la normalidad doméstica se va enrareciendo hasta convertirse en una trampa”.

La película aborda el miedo a los vecinos y a los espacios que deberían ser un refugio. Al respecto, la actriz afirmó que “detrás de ese miedo está la pérdida absoluta de control”, y explicó que “tu casa es el único lugar del mundo donde se supone que bajas la guardia, donde te quitas la armadura y estás a salvo”. Añadió que “cuando la amenaza está justo al otro lado de la pared, o debajo del suelo, esa sensación de seguridad salta por los aires”. En su opinión, “esa delgada línea entre la cortesía vecinal y lo siniestro es un terreno fértil para la tensión, porque apela a una paranoia muy actual: la desconfianza hacia el entorno inmediato”.

Los productores de la película han señalado que la historia recupera un imaginario cercano a “The Goonies”, “Super 8” o “Stranger Things”, pero desde una perspectiva adulta y familiar. Verdú consideró que “esa mezcla de aventura juvenil con el peso y la gravedad del mundo adulto me pareció un acierto absoluto”. Sostuvo que “partir de lo doméstico —las tareas de la casa, los deberes, la rutina familiar— y meter la intriga ahí dentro hace que el espectador se identifique de inmediato”.

Con una carrera que abarca décadas y numerosos géneros y cinematografías, Verdú reflexionó sobre los cambios en su manera de entender la interpretación: “Ha cambiado casi todo, sobre todo la serenidad con la que me pongo delante de la cámara”. Recordó que “cuando empiezas eres pura intuición, impulso y también mucha inseguridad, muchas ganas de demostrar”, pero que con los años aprendió a “despojarse de lo superfluo, a escuchar de verdad al compañero y a confiar en que menos es más”. Para ella, el oficio se ha convertido en “un espacio de juego riguroso, de entrega absoluta y de mucha libertad”.

Preguntada sobre qué busca en un proyecto después de tantos años, la actriz indicó que “tiene que haber algo que me remueva en la primera lectura del guion, una chispa que me haga decir: «esto no lo he hecho antes» o «quiero defender a este personaje a muerte»”. Aclaró que “el tamaño del presupuesto me da exactamente igual; he hecho superproducciones gigantescas y películas diminutas con equipos reducidos”. Lo determinante, dijo, es “el viaje humano, el equipo y que la historia tenga alma”.

En un contexto de competencia por la atención del público, Verdú defendió el papel del cine y el arte en la sociedad: “El cine tiene un poder casi sagrado que ninguna pantalla individual puede replicar: sentarte a oscuras en una sala con desconocidos y respirar, reír o asustarte al unísono”. Añadió que “en un mundo hiperconectado pero paradójicamente tan individualista, el arte sigue siendo la mayor herramienta de empatía que existe”. Según la actriz, “el cine nos rescata de la prisa y nos devuelve la capacidad de emocionarnos juntos”.

Finalmente, al mirar hacia atrás, Verdú mencionó que películas como “El laberinto del fauno” o “Y tu mamá también” marcaron puntos de inflexión en su carrera, tanto por su alcance internacional como por la profundidad de lo que vivió durante los rodajes. Sobre el personaje de Mercedes en “El laberinto del fauno”, dijo que le enseñó “el valor del coraje silencioso, de la resistencia sin aspavientos”. En lo personal, aseguró que hacer “Siete mesas de billar francés” o “Blancanieves” le reafirmó la idea de que este oficio “es un privilegio absoluto que exige generosidad, humildad y un amor incondicional por las historias”.

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