El volumen, coordinado por Silvia Simonassi y Andrés Carminati, analiza las luchas obreras en el cordón industrial rosarino durante los años sesenta y la primera mitad de los setenta. La presentación será el jueves 17 de septiembre a las 18.30 en la Facultad de Humanidades y Artes de Rosario.
Por Paulo Menotti / Especial para El Ciudadano
Este jueves 17 de septiembre, a las 18.30, en la Facultad de Humanidades y Artes (Entre Ríos 758), se presentará el libro El Gran Rosario obrero. La conflictividad laboral en tiempos convulsivos (1960-1976), coordinado por Silvia Simonassi y Andrés Carminati. La obra, compuesta por siete capítulos, aborda las modalidades de protesta del mundo obrero en la región durante la década de 1960 y la primera mitad de la siguiente.
Según los autores, se trata de un texto de historia social que “analiza las luchas, disputas y tensiones que atravesaron trabajadores y trabajadoras de ramas industriales y de actividades de servicios”.
En diálogo con la prensa, la historiadora Silvia Simonassi se refirió a la importancia y las características de la industria en el Gran Rosario durante los años 60. “La década de 1960 fue escenario de profundas transformaciones en la estructura industrial rosarina, con el emplazamiento de grandes fábricas de capital extranjero, en especial en las localidades al norte de la ciudad y la ampliación de otras ya existentes. De todas maneras, el panorama fue heterogéneo, ya que las industrias tradicionales atravesaron una coyuntura de crisis y reconversión”, expresó.
Consultada sobre los principales conflictos que tuvieron los trabajadores en esos tiempos, Simonassi indicó: “El Gran Rosario obrero analiza un conjunto de procesos de lucha acontecidas en el sector industrial pero también en el de servicios. Los distintos capítulos abordan la conflictividad entre colectivos diversos de trabajadores, no todos industriales. Por ejemplo, el caso de los ferroviarios está a cargo de Laura Badaloni. El de la industria de la carne es abordado por Verónica Vogelmann, y empleados de comercio, por Jaime Guiamet, y el de municipales por Mariana Ponisio. Entre otros casos, me ocupo de analizar cómo se articularon los reclamos contra la carestía de vida en los barrios periféricos de la ciudad de Rosario con las luchas de los trabajadores del sector molinero. Laura Scopetta y Pablo Torres exploran la conflictividad obrera durante los años del Gran Acuerdo Nacional (GAN), donde aparece el protagonismo de las y los docentes. Finalmente, Andrés Carminati aborda las grandes luchas regionales contra el plan de ajuste de Celestino Rodrigo, a mediados de 1975. Es necesario destacar que las luchas se estudian en el marco de las tramas políticas, las condiciones estructurales, las prácticas represivas y la legislación sindical y laboral que fueron atravesadas por múltiples relaciones con otros sectores sociales y organizaciones políticas”.
Respecto de los estudios previos sobre el periodo y el trabajo, la historiadora sostuvo: “El libro reúne un conjunto de investigaciones individuales y colectivas que desde hace muchos años se vienen desarrollando en el marco de la Universidad Pública y del Conicet. Es un libro que ofrece claves comunes para comprender esa larga década crucial de la historia social de la clase obrera rosarina. Con la extensión de ese periodo me refiero a que la iniciamos en 1960 y se extiende hasta los prolegómenos del golpe de Estado de 1976. Los diversos capítulos reconocen la producción elaborada hasta el presente, tanto sobre procesos nacionales como regionales, que desde los años noventa, cuando se hablaba del ‘fin de la clase obrera’. En ese sentido, las distintas partes de este texto se ocupan de recuperar temas como conflictividad, represión, el accionar de las izquierdas en el cordón industrial, entre otros temas. Además, las páginas introductorias están dedicadas justamente a situar nuestra producción académica en esos estudios que nos preceden. Nuestra intención es continuar trabajando en estos temas y esperamos que el libro represente un estímulo para continuar investigando sobre diversas problemáticas que aún requieren ser exploradas”.
En cuanto a las nuevas fuentes históricas analizadas para este libro, Simonassi afirmó: “En las últimas décadas los y las historiadoras logramos acceder a un conjunto de nuevas fuentes que permitieron responder nuevas preguntas o avanzar sobre interrogantes del pasado a la luz de ese nuevo material documental. Además de la prensa comercial, la documentación estatal y las entrevistas, la apertura de los archivos de inteligencia estatal, el acceso a materiales antes inhallables pertenecientes a diversas corrientes de las izquierdas y hoy disponibles en archivos físicos o en línea, resultaron fundamentales para la edición de este libro. Mucha de esta documentación es fragmentaria, pero contrastada con otras fuentes permite iluminar rasgos relevantes de la vida obrera. Si bien es conocido el proceso de destrucción de documentación sobre las organizaciones de los y las trabajadores, como consecuencia o como modo de protección ante la represión, queda pendiente la apertura de las puertas de los sindicatos a la documentación que aún se conserva seguramente en mal estado, fragmentada, que se considera de escaso valor o incluso en manos de ex activistas que lograron rescatarla y permanece resguardada. La posibilidad de acceder a esos fragmentos que resultan indicios para la investigación histórica puede abrir nuevas líneas de trabajo o complementar pesquisas hoy en curso”.
El libro será presentado este jueves 17 de septiembre a las 18.30 en la Facultad de Humanidades y Artes, ubicada en Entre Ríos 758.
