Julie Kozack confirmó que las conversaciones continuarán en las próximas semanas y que el impacto de la actividad, la inversión y el empleo en la recaudación fiscal será analizado por el staff y el equipo económico.
La desaceleración de la economía argentina pasó a formar parte de las discusiones con el Fondo Monetario Internacional sobre la marcha del programa.
Julie Kozack, directora de Comunicaciones del FMI, confirmó este jueves que la tercera revisión del acuerdo se definirá en las próximas semanas. La misión encabezada por Joyce Wong finalizó el 29 de septiembre nueve jornadas de trabajo en Buenos Aires, pero su partida no implicó el cierre de la revisión ni una definición del staff que permita elevar el caso al Directorio.
Kozack señaló que las conversaciones con el Gobierno continuarán durante «las próximas semanas» con el objetivo de alcanzar un acuerdo a nivel técnico. La aprobación de la revisión habilitaría un nuevo desembolso de unos US$869 millones.
Las metas fiscales y de reservas correspondientes al cierre de junio fueron parte central del examen. La vocera evitó adelantar una evaluación sobre su cumplimiento y puso sobre la mesa el desempeño de la economía real tras la estabilización.
«Gran parte del enfoque de las discusiones está realmente en cómo puede Argentina consolidar las ganancias de la estabilización que se ha logrado y ampliar esas ganancias a través de la economía», explicó Kozack. Según señaló, conseguirlo será necesario para sostener una mayor inversión, un crecimiento duradero y la creación de empleo.
El planteo difiere de lo que el propio Fondo señalaba tres semanas atrás. En su conferencia del 10 de septiembre, Kozack había relativizado la caída de la industria y la construcción durante julio, el retroceso de la inversión y el aumento de la informalidad laboral. En esa oportunidad sostuvo que podían existir «altibajos en los datos mensuales individuales» y remarcó que el foco del organismo estaba puesto sobre «la trayectoria general» de la economía.
Desde entonces se conocieron datos que completaron el panorama del primer semestre. El PBI creció 2% interanual, pero retrocedió 0,6% frente a los primeros tres meses del año. Los sectores extractivos explican la mayor parte de la expansión, mientras ramas ligadas al mercado interno mostraron desempeños más débiles. La inversión cayó durante el trimestre.
La tasa de desocupación se ubicó en 7,9% durante el segundo trimestre, según el INDEC. La semana pasada se conoció que la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante el primer semestre, después de haber bajado hasta el 28,2% en la segunda mitad de 2025.
Consultada sobre esa combinación de indicadores, Kozack sostuvo: «Varias de las preguntas que se hicieron obviamente van a ser parte de las discusiones que están teniendo lugar entre el FMI y las autoridades». Mencionó específicamente que el potencial efecto de una actividad más débil sobre la recaudación fiscal será analizado entre el staff y el equipo económico.
Kozack volvió a destacar la reducción de la inflación, la disciplina fiscal y el fortalecimiento de la posición externa, y definió esos resultados como una «base clave» para alcanzar un crecimiento sostenible. Según la vocera, existe un reconocimiento conjunto del organismo a las autoridades argentinas por la estabilización y el crecimiento, concentrado principalmente en energía, minería y agricultura, pero a la vez una inquietud de que se amplíe hacia otros sectores y se distribuya de manera más uniforme también entre los trabajadores.
El FMI mantiene su proyección de crecimiento de 3,5% para Argentina durante 2026, estimación ratificada en la actualización de julio de sus Perspectivas de la Economía Mundial.
La tercera revisión seguirá negociándose durante las próximas semanas. Cuando el staff termine de evaluar las metas de junio, la discusión incorporará una variable adicional: cuánto de la estabilización consigue transformarse en actividad, inversión y empleo fuera de los sectores que hoy sostienen el crecimiento.
