Un estudio del IPyPP detalla cómo firmas de diversos sectores priorizan la importación de productos terminados, con márgenes comerciales elevados, en un contexto de despidos y cierre de plantas locales.
El caso de la empresa Lumilagro, que importa termos desde China tras despedir a 170 empleados de su planta en Tortuguitas, ha generado debate. Según un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), elaborado por Gustavo García Zanotti y Martín Schorr, esta no sería una situación aislada. El documento analiza cómo grandes industrias del país están optando por importar productos terminados en lugar de fabricarlos localmente.
El trabajo, titulado «Las grandes empresas ante la apertura importadora del gobierno de Milei», señala que empresas como Essen, Adidas, Newsan, Mondelez y Whirlpool, entre otras, han incrementado sus importaciones de bienes finales en los últimos años. Este proceso, según los autores, se da en paralelo a despidos de personal y cierres o reconversiones de plantas industriales en el país.
El informe detalla brechas entre el costo de importación y el precio de venta local en varios productos. Por ejemplo, menciona que Essen importa cacerolas con un costo unitario de unos $50.000 y las vende a $384.000. Adidas, que cerró su planta en Argentina, importa zapatillas a un costo de $26.790 para venderlas a $100.000. En el caso de Newsan, el costo de importar un celular Motorola G23/G24 es de $136.770 y su precio de venta es de $260.000.
Los investigadores advierten que esta dinámica, si bien puede reportar rentabilidad en el corto plazo, podría afectar negativamente el empleo, los ingresos de la población y la demanda agregada en el mediano y largo plazo. El documento concluye que la caída en los costos de importación, favorecida por contextos cambiarios y arancelarios, no se estaría trasladando a precios menores para el consumidor final.
