El pontífice recorrerá cerca de 30.000 kilómetros y diez ciudades en tres países. La primera parada será Uruguay, donde se reunirá con el presidente Yamandú Orsi; luego visitará Argentina y Perú.
El papa León XIV inició su primera gira pastoral por América Latina con el objetivo de ratificar su posición en defensa de los sectores vulnerables y promover un sistema global alineado con la paz y la reducción de las asimetrías económicas. A pocos días de haber superado una intervención quirúrgica por cáncer, el pontífice completará un recorrido de cerca de 30.000 kilómetros que abarca tres países y diez ciudades distribuidas en Uruguay, Argentina y Perú.
La gira pondrá a prueba la elasticidad diplomática del Vaticano al momento de desplegar la agenda pastoral ante escenarios políticos fuertemente disímiles. La primera parada se concretará en Uruguay, donde será recibido por el presidente Yamandú Orsi, referente de izquierda al frente del Estado más laico de la región.
Seguidamente, el Papa volará hacia la Argentina para reunirse con el presidente Javier Milei, quien sostiene un paradigma particular sobre el libre mercado y la regulación de la tecnología.
El tramo final del itinerario tendrá lugar en Perú, territorio al que el pontífice considera su lugar en el mundo, donde mantendrá un encuentro bilateral con Keiko Fujimori, a quien conoce desde hace décadas en sus diversas etapas de actuación pública.
Durante las reuniones institucionales con Orsi, Milei y Fujimori, el pontífice abordará las problemáticas del desempleo, la pobreza y los desafíos éticos que plantea la tecnología. Respecto a la condición social, León XIV dejó asentada su visión en la encíclica Dilexi Te: «La condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia. En el rostro herido de los pobres encontramos impreso el sufrimiento de los inocentes y, por tanto, el mismo sufrimiento de Cristo. Al mismo tiempo, deberíamos hablar quizás más correctamente de los numerosos rostros de los pobres y de la pobreza, porque se trata de un fenómeno variado; en efecto, existen muchas formas de pobreza: aquella de los que no tienen medios de sustento material, la pobreza del que está marginado socialmente y no tiene instrumentos para dar voz a su dignidad y a sus capacidades, la pobreza moral y espiritual, la pobreza cultural, la del que se encuentra en una condición de debilidad o fragilidad personal o social, la pobreza del que no tiene derechos, ni espacio, ni libertad».
Asimismo, a través de su encíclica Magnifica Humanitas, el Santo Padre estructuró un análisis crítico sobre la concentración de poder en la era de la Inteligencia Artificial que contrapone la postura de la administración de Donald Trump: «Aquí es necesario reconocer un aspecto decisivo, que ya he mencionado antes: en muchos casos, en el contexto digital, el control de las plataformas, las infraestructuras, los datos y la capacidad de cálculo no es prerrogativa de los estados, sino de grandes actores económicos y tecnológicos que, de hecho, determinan las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad y las mismas posibilidades de participación. Cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos, tiende a hacerse opaco y a eludir el control público, y crece el riesgo de un desarrollo distorsionado que provoca nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades».
Más allá de los posicionamientos conceptuales sobre la economía y la inteligencia artificial, el viaje de León XIV incluirá un tributo a la memoria del papa Francisco, encuentros reservados para escuchar las demandas de las víctimas de abusos sexuales en el ámbito eclesiástico y recorridos por centros de asistencia social dedicados a combatir la marginalidad. El inicio de las actividades en territorio sudamericano está previsto para la tarde del viernes con su arribo al aeropuerto de Carrasco en Montevideo. Desde allí, el pontífice se trasladará en Papamóvil hasta la Plaza Independencia para su primera presentación en suelo uruguayo, tras la cual participará de una reunión con la dirigencia política, recibirá las llaves de la ciudad en el Cabildo de la capital y concluirá la jornada encabezando una homilía ante la comunidad religiosa en la Catedral de Montevideo.
Antes de emprender su primera gira por América Latina para visitar Uruguay, Argentina y Perú, el papa León XIV desarrolló una intensa agenda internacional que lo llevó a recorrer Europa, Medio Oriente y África. Desde que asumió el papado el 8 de mayo de 2025, el pontífice completó cinco viajes apostólicos oficiales que abarcaron nueve naciones, además de una visita pastoral a la República de San Marino.
El recorrido internacional comenzó entre el 27 de noviembre y el 2 de diciembre de 2025 con un periplo de gran peso histórico y ecuménico por Turquía y Líbano. La escala central se fijó en la conmemoración de los 1.700 años del Primer Concilio de Nicea, donde el papa encabezó una oración ecuménica en Iznik junto a representantes de distintas confesiones cristianas y firmó una declaración conjunta con el patriarca Bartolomé I en favor de la unidad de la Iglesia. En su paso por Beirut, el pontífice combinó encuentros con las máximas autoridades políticas libanesas con un fuerte gesto humanitario al realizar una oración silenciosa en el puerto de la capital, escenario de la devastadora explosión de 2020.
El segundo desplazamiento se concretó el 28 de marzo de 2026 con una visita de una sola jornada al Principado de Mónaco, convirtiéndose en el primer papa de la época contemporánea en pisar oficialmente ese Estado europeo. Allí mantuvo un encuentro con el príncipe Alberto II y celebró una misa multitudinaria en el estadio Louis II, enfatizando la responsabilidad pública de las instituciones religiosas.
Entre el 13 y el 23 de abril, el Santo Padre protagonizó la que hasta entonces era su gira más extensa al visitar cuatro naciones africanas: Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. En Argelia rindió homenaje a San Agustín, figura central de su orden religiosa, mientras que en Camerún intervino directamente en una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado separatista en Bamenda para reclamar la paz. La travesía por el continente africano se completó con paradas en Luanda y Bata, poniendo el foco en las dificultades económicas y la exclusión social.
El cuarto viaje apostólico lo trasladó a España entre el 6 y el 12 de junio, donde recorrió Madrid, Barcelona, Montserrat y las Islas Canarias. En territorio español combinó reuniones con los reyes Felipe VI y el presidente Pedro Sánchez con la inauguración de la torre de Jesucristo en la Sagrada Familia de Barcelona y una fuerte intervención pastoral en el puerto de Arguineguín, interpelando a las políticas de recepción de migrantes que cruzan el Atlántico.
Finalmente, entre el 25 y el 28 de septiembre, el papa visitó Francia, pasando por París, Lourdes y Metz. La estadía parisina incluyó un hecho histórico: su discurso ante la sede de la UNESCO, el primero de un pontífice en 46 años, centrado en la cooperación global, la educación y los dilemas éticos frente a la inteligencia artificial, antes de concluir con una masiva eucaristía ante cientos de miles de fieles en la Plaza de la Concordia.
