sábado, noviembre 7, 2026

Quiebras de pequeños productores agrícolas en EE.UU. aumentaron 46% entre 2024 y 2025

Noticias Relacionadas

Según datos difundidos por el sector, la concentración de la producción en cuatro empresas transnacionales que controlan más del 85% de la provisión de alimentos y la caída de las ganancias de los productores explican el fenómeno. La productividad agrícola estadounidense es la mayor del mundo.

La productividad de la agricultura estadounidense es la mayor del mundo: es 10 veces más productiva que la china y 4 veces superior a la de los países europeos, de acuerdo con datos del sector.

Mientras la productividad agrícola crece incesantemente debido a la inversión en bienes de capital, las ganancias de los productores han caído en los últimos 10 años debido a la sobreabundancia de la producción y, por consiguiente, a sus bajos precios, y al aumento constante de los costos.

Como resultado, las quiebras de las unidades productivas de menor escala (“farmers”) aumentaron 46% entre 2024 y 2025. Este fenómeno está vinculado a la tendencia a la concentración del agro estadounidense, en el doble sentido de las gigantescas cosechas de maíz y soja, que constituyen más de 80% de las exportaciones, y a que los granos se han convertido, a través de los biocombustibles, en el segundo insumo energético del país, después del gas y el petróleo.

La concentración ha llegado a tal punto que hoy son cuatro las grandes compañías transnacionales estadounidenses que controlan más de 85% de la provisión de alimentos del país.

En la ecuación capital/trabajo, los “farmers” y las pequeñas y medianas compañías quedan cada vez más volcadas hacia lo que sucede con el segundo, cuyos rendimientos disminuyen crecientemente mientras aumentan sistemáticamente sus costos de producción. De ahí que la tendencia a la concentración y las quiebras sistemáticas y crecientes de los pequeños productores sean fenómenos convergentes.

Este proceso se intensifica frente a la aparición en gran escala de la revolución tecnológica de la inteligencia artificial (IA), que reclama grandes inversiones, gigantescas empresas o plataformas digitales, y cuya escala necesariamente es global. La revolución de la técnica, exacerbada en la fase de la IA, tiene un carácter esencialmente integrador, y su rasgo característico es que nada puede quedar afuera de ella.

Lo que está en crisis en la agricultura estadounidense es la misma idea del gigantismo como condición del crecimiento económico.

Esta tendencia fue la respuesta a la densa trama de subsidios burocráticos con que el “New Deal” de Franklin Delano Roosevelt (1933/1944) trató de paliar al sector más golpeado por la gran depresión de la década del ´30: el agro estadounidense, totalmente integrado con la economía industrial pero afectado hasta un punto cercano a la extinción por la política contractiva de la Reserva Federal, que en vez de aumentar la liquidez para enfrentar la gran contracción desatada en 1929 (colapso de Wall Street), la restringió. Esto fue el más grande error estratégico de la historia del Banco Central estadounidense, como advirtió en ese momento Joseph Schumpeter, y luego esclareció definitivamente Milton Friedman en su “Historia Monetaria”.

Hoy la alta tecnología de la IA también discute los males del gigantismo. Un sector de Silicon Valley sostiene que las grandes plataformas digitales –Meta/Facebook, Alphabet/Google, Microsoft, etc.– se han convertido en frenos para la innovación, y por eso proponen desmantelarlas deliberadamente para promover la competencia, que es el único instrumento genuino para alentar la innovación.

Algo semejante sucede con la agricultura de los estados del Medio Oeste, donde la tendencia al gigantismo y la concentración en la producción de pocos bienes, maíz y soja en primer lugar, sigue primando sin ningún tipo de limitación.

Por eso, en medio de un boom económico como el que experimenta EE.UU. hoy, que es el resultado de más de U$S 21 billones de inversiones en 2026, guiado y arrastrado por la revolución de la IA, al mismo tiempo aumenta sin cesar el número de quiebras entre los “farmers” del Medio Oeste.

El mundo que viene en el “agrobusiness” norteamericano debe enfrentar y superar el gigantismo que actualmente lo caracteriza, y tomar como ejemplo a la producción frutihortícola con su enorme variedad y agilidad competitiva. De lo contrario, hay una tendencia a la desaparición de los “farmers” y al auge incesante de los grandes oligopolios que por su propia naturaleza tienden a estrangular la innovación.

Últimas Publicaciones